Durante los últimos meses hemos sido conscientes de lo delicado de las empresas de
nuestro sector, y de la situación de la nuestra en particular.
Con unos desajustes astronómicos entre la facturación y el gasto, y con unas previsiones de mercado a medio plazo nada optimistas, se nos presenta la oportunidad de iniciar una travesía, larga y dura, pero con visos de llegar a buen puerto.
Pero, tenemos que elegir entre:
- El pasado (Norma) o el Futuro (JELD-WEN). Entre añorar ser una empresa local al servicio de un cacique al servicio de sí mismo con pretensiones políticas, o intentar formar parte de un “frio” grupo que nos exigirá método, compromiso y resultados.
- Entre escuchar lo buenos que somos (los mejores) y lo bien que hacemos las cosas, o escuchar lo que hacemos mal, lo que tenemos que mejorar día a día (porque tal y como vamos ahora nos arruinamos).
- Entre la ficción o la realidad. Que nos digan que cuando nos estaban diciendo que mientras la competencia estaba presentando EREs y cerrando, nosotros estábamos generando empleo, o que nos demuestren de forma clara y nítida (por primera vez en los años que recuerdo) que estamos perdiendo dinero a espuertas. (y eso que éramos los mejores)
- Entre seguir haciendo las cosas como siempre y que llegue algún personaje con los calzoncillos por fuera del pantalón para salvarnos o preguntarnos que podemos hacer cada uno de nosotros para que nuestra empresa entre de lleno en el siglo XXI.
Seguramente todos sabremos distinguir entre lo apetecible, cómodo, fácil, y lo “otro”.Si tuviéramos que tomar partido ante estas opciones, de forma objetiva sobre la situación de una empresa o proyecto ajeno, creemos que difícilmente se vería ningún dilema.
El problema es cuando aparece el factor:“¿QUE HAY DE LO MIO?.”
Bajo esta situación general, hoy hemos recibido la noticia de que la dirección de Puertas Norma (Jeld-Wen España) ha retirado el ERE. Incluso hemos adivinado cierta algarabía, satisfacción, etc…
Pues nosotros NO ESTAMOS CONTENTOS, al contrario, estamos tristes, decepcionados y preocupados por nuestro puesto de trabajo, negocio, clientes, la comarca, amigos, familias, … porque lo que ha retirado la empresa, no es su planteamiento de la necesidad de reducir costes laborales para salvar la planta. Lo que ha retirado es su propuesta de poner los medios para que nuestra empresa tenga razón de ser: sea rentable para todos.
Por poco tiempo que se lleve dando vueltas por este mundo, enseguida aprendemos que todo lo realmente bueno tiene un precio. Nos han puesto delante la posibilidad de subirnos a un barco que “probablemente” llegue a buen puerto. ¡¿ Qué el billete es demasiado caro?!, pues igual es cierto pero:
- ¿pasará otro barco…?
- ¿el que pueda pasar llegará a tiempo… ?
- ¿será más barato que este… ?
Se nos ocurren muchas preguntas. No nos gustaría ser responsables de tener que tomar estas decisiones pero como solamente respondemos por nosotros mismos podemos decir que nos gustaría formar parte del proyecto JELD-WEN. Como clientes, colaboradores, gente de la casa, o como se quiera decir, no pretendemos tener razón solamente aportar nuestras reflexiones y opiniones.
Para terminar desear suerte y acierto a los responsables de tomar las decisiones.
Animo y suerte a todos los que somos afectados.
Pero también exigir: respeto a los que piensen diferente.
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